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Historia

El olivo, como las personas, traspasa el tiempo y viaja por la historia dejando su huella.

No se trata de una herencia meramente material, que se traspasa de generación en generación. Se trata de algo más profundo que define al individuo y lo ata a sus ancestros pese al paso del tiempo.

El Cortijo del Prado, ubicado en las inmediaciones al sur del núcleo urbano de Montalbán (Córdoba), en la zona de transición entre las áreas de predominio del olivar y la campiña cerealista, es un cortijo ligado en origen a la explotación de una finca de tierras de labor en el que se introdujo con posterioridad el aprovechamiento intensivo de ganadería vacuna.

En los documentos del Archivo Ducal de Medinaceli donde se reseñan las propiedades y derechos del duque como marqués de Comares a finales del siglo XVIII y principios del XIX se alude a la localidad de Montalbán y, en particular, al Cortijo del Prado, especificándose su extensión.

A su vez, Luis María Ramírez de las Casas-Deza escribía a mediados del XIX que En el Cortijo del Prado y en el Mármol lindando con el Zamacón se encuentran muchos vestigios de población considerables y a una legua corta al S.E. y en el sitio nombrado los Escalamorros se hallan vestigios de sepulcros, piedras, monedas y otras señales de antigüedad. Hay quien opina que estos vestigios son los de la famosa Munda cuyo sitio tanto se ha buscado y de que tanto se ha escrito.